A veces sentimos una necesidad de cambio que no sabemos explicar. No es huida, ni rebeldía. Es un llamado interno. No a romperlo todo, sino a vivir más verdaderamente.
La libertad no siempre se ve como un vuelo. A veces empieza como un suspiro, como una incomodidad, como una intuición. Este camino es para quienes sienten que algo dentro de sí está listo para florecer, pero aún no tiene forma.